Método Clark

La Dra. Hulda Clark se especializó en fisiología, una de las principales ramas de las ciencias biológicas y médicas dedicada al estudio del funcionamiento de los organismos vivos.

La fisiología analiza los mecanismos que regulan la actividad de las células, tejidos, órganos y sistemas del cuerpo humano, incluyendo procesos físicos, químicos y bioquímicos responsables del mantenimiento del equilibrio interno y de la adaptación del organismo a los cambios del entorno.

Durante muchos años de investigación científica, la Dra. Clark centró gran parte de su trabajo en estudiar la influencia de las infecciones parasitarias sobre el funcionamiento de distintos órganos y sobre el equilibrio general del cuerpo.

La teoría desarrollada por la Dra. Hulda Clark se basaba en la idea de que muchas enfermedades crónicas podían estar relacionadas con la presencia de patógenos, toxinas y alteraciones del equilibrio interno.

Cómo se desarrolla la enfermedad según la Dra. Clark 🩺

Según la Dra. Hulda Clark, la enfermedad no aparece de un día para otro ni comienza directamente con síntomas visibles. Es un proceso que se desarrolla gradualmente, a menudo durante muchos años.

El momento clave que inicia el proceso de la enfermedad crónica es la infección parasitaria.

El parásito que, según su teoría, iniciaba toda la cadena de consecuencias negativas para la salud era Fasciola hepatica, un parásito que puede alcanzar aproximadamente entre 2 y 3 cm. Este parásito habita principalmente en el hígado, las vías biliares y la vesícula biliar, donde puede permanecer durante largos períodos de tiempo, incluso entre 10 y 13 años.

Según la Dra. Clark, las reinfecciones constantes provenientes del entorno eran uno de los principales factores relacionados con los problemas de salud.

Con el tiempo, la población de Fasciola hepatica aumenta y los parásitos comienzan a bloquear gradualmente los conductos biliares, dificultando el flujo adecuado de la bilis.

Como consecuencia de esta alteración del flujo biliar, empiezan a formarse depósitos de colesterol alrededor y sobre el cuerpo del parásito, que con el tiempo pueden transformarse en cálculos biliares. Como resultado, las vías biliares se vuelven cada vez más obstruidas.

Esto conduce a una alteración progresiva del funcionamiento del hígado. Poco a poco, este órgano pierde sus funciones básicas, incluida la capacidad de eliminar eficazmente las toxinas del organismo.

En esta etapa comienza a producirse una acumulación gradual de sustancias tóxicas en los órganos y tejidos. Entre ellas se encuentran toxinas procedentes de los alimentos, el entorno, los medicamentos y los cosméticos, así como metales pesados y diferentes microorganismos.

Con el paso del tiempo, el organismo sobrecargado pierde su equilibrio natural y sus procesos normales de funcionamiento comienzan a debilitarse, lo que puede favorecer la aparición de diversas molestias y síntomas de enfermedad.

El Descubrimiento de las Frecuencias Resonantes

Durante muchos años de investigación, la Dra. Hulda Clark desarrolló la teoría de que determinados microorganismos podían reaccionar a frecuencias eléctricas específicas.

A lo largo de sus estudios, identificó las frecuencias resonantes de más de 600 patógenos diferentes. Basándose en estas observaciones, desarrolló métodos destinados a eliminarlos mediante el uso de generadores de frecuencias eléctricas.

El Descubrimiento del ZAPPER

El gran descubrimiento ocurrió por casualidad durante las pruebas de un sencillo generador portátil alimentado por batería. Hulda Clark observó entonces que, en lugar de actuar únicamente sobre un patógeno específico, el dispositivo parecía actuar simultáneamente sobre muchas bacterias y parásitos diferentes.

A partir de esta observación, desarrolló el Zapper, que según su teoría actúa eficazmente sobre patógenos presentes en la sangre, los tejidos, los órganos sólidos, el sistema linfático, el hígado y los músculos.

Sin embargo, según su teoría, el Zapper no alcanzaría completamente el interior de los órganos huecos, especialmente los intestinos y el estómago, ni el contenido presente dentro de ellos.

Según la teoría de Clark, muchos parásitos intestinales podían permanecer protegidos dentro del contenido intestinal y, posteriormente, migrar y volver a colonizar diferentes órganos y tejidos del organismo.

Por esta razón, Clark recomendaba complementar el uso del Zapper con:

programas específicos para parásitos intestinales creados con generadores de frecuencias

o, en caso de no disponer de un generador de frecuencias, limpiezas intestinales con hierbas antiparasitarias.



Método Clark:

Después de muchos años de investigación, la Dra. Hulda Clark llegó a la conclusión de que la limpieza completa del organismo de patógenos relacionados con las enfermedades debía realizarse en varias etapas. Según su teoría, este proceso debía incluir los siguientes puntos:

  1. Eliminación de patógenos del organismo.
    Mediante el uso del Zapper (con excepción de los órganos huecos, como los intestinos y el estómago, donde el Zapper no llegaría completamente según la teoría de Clark).

  2. Eliminación de parásitos intestinales.
    Utilizando una de las siguientes opciones: un generador de frecuencias, programas específicos creados con generadores de frecuencias o hierbas antiparasitarias.

  3. Limpieza hepática y de los riñones.
    Después de eliminar los parásitos que habitan en el hígado, se debe proceder a su limpieza con el objetivo de eliminar los cálculos biliares y restaurar todas sus funciones.

  4. Reducción de la carga tóxica.
    Clark sostenía que las enfermedades crónicas, los estados inflamatorios crónicos y las enfermedades degenerativas podían mantenerse mientras el organismo permaneciera sobrecargado de toxinas y metales pesados.

Con la limpieza del hígado se produce la restauración progresiva de sus funciones de desintoxicación, lo que permite la eliminación gradual de las toxinas, los metales pesados y otras sustancias acumuladas en el organismo.

¿Por qué es tan importante limpiar el hígado?

El hígado desempeña un papel fundamental en el organismo: su estado tiene un impacto directo en el funcionamiento de muchos sistemas.

1. Sistema digestivo

El hígado produce bilis, necesaria para la digestión y absorción de grasas.

Las alteraciones en su producción o en el flujo biliar pueden provocar trastornos digestivos, especialmente mala digestión de grasas (esteatorrea), heces grasas y malolientes, heces de color claro y orina oscura. Además, pueden aparecer síntomas inespecíficos como distensión abdominal, gases, sensación de pesadez después de las comidas y, en algunos casos, diarrea o estreñimiento.

2. Sistema hormonal

El hígado metaboliza, transforma e inactiva diversas hormonas, incluidos los estrógenos, el cortisol y las hormonas tiroideas.

Cuando su función se ve alterada, estos procesos también se ven afectados, lo que puede provocar un aumento o una desregulación de los niveles hormonales en sangre. Esto puede dar lugar a desequilibrios hormonales. En este contexto, puede hablarse de trastornos hormonales secundarios de origen hepático.

3. Sistema circulatorio

El hígado produce proteínas plasmáticas, como la albúmina y factores de coagulación. También participa en la regulación del metabolismo del colesterol.

La disfunción hepática puede provocar hipoalbuminemia, lo que favorece la aparición de edemas (retención de líquidos en el organismo), así como alteraciones en la coagulación debido a una disminución de los factores coagulantes. Esto puede causar problemas en la coagulación de la sangre, como aparición fácil de hematomas o sangrados prolongados.

4. Sistema nervioso

El hígado elimina toxinas de la sangre.

Cuando esta función se ve alterada, determinadas sustancias pueden acumularse y afectar al sistema nervioso central.

Esto puede manifestarse como fatiga, “niebla cerebral” (dificultad para pensar con claridad), irritabilidad, dificultades de concentración, somnolencia y alteraciones del sueño. En casos más avanzados, pueden aparecer confusión y otros trastornos neurológicos.

Este cuadro se conoce clínicamente como encefalopatía hepática.

5. Sistema inmunológico

El hígado participa en la defensa del organismo frente a patógenos (como bacterias y virus) y regula los procesos inflamatorios.

Cuando su función se ve alterada, el sistema inmunológico puede debilitarse, lo que facilita la aparición de infecciones. Al mismo tiempo, la respuesta inflamatoria puede volverse desregulada o prolongarse más de lo normal, favoreciendo la aparición de inflamación crónica.